Me alejo de tus noches frías y de tus silencios eternos.
Me voy y te dejo,
me mudo y me llevo las frazadas.
Quiero abrigar la falaz esperanza de que la vida
no es ni tan ruda ni tan cruda.
Sobra piel en tu alcoba, y carne en tus manos.
Te dejo y me voy.
Me voy para nunca más recordarte.
Me mudo de ropas y de sueños.
Te dejo, eternamente te dejo y me voy.
Adiós.
alas plegadas practicando el vuelo veloz...